La historia de los fideos wafu dio sus primeros pasos en el siglo XVII en Japón, en el período Edo, cuando la pasta italiana llegó al archipiélago del Sol Naciente. Sin embargo, contra todo pronóstico, solo varios siglos después los japoneses comenzaron a dedicarse a la pasta, fuera de su ramen tradicional, o el típico udon, reinterpretando los platos italianos con ingredientes locales. Y el crédito fue, curiosamente, de los americanos, cuya cultura infectó a Japón después del final de la Segunda Guerra Mundial.

Durante décadas la comida italiana pasó casi desapercibida en Japón, hasta que, en 1980, para bien o para mal, se produjo el "Itameshi Boom", marcando un período de verdadera obsesión, por parte de los japoneses, con nuestra gastronomía. Después de todo, hay que tener en cuenta que los fideos wafu significan algo muy similar a los "fideos de estilo japonés", platos que están muy extendidos en todas las áreas metropolitanas del Sol Naciente.

A diferencia de los fideos tradicionales japoneses, estos fideos no forman parte de la tradición del país, buscando en su lugar creaciones más cercanas a un estilo de cocina de fusión. El queso parmesano da paso a las algas, la albahaca italiana es reemplazada por la china, conocida como shiso, y las emulsiones de mantequilla se utilizan ampliamente.

Después de todo, los precios de los fideos wafu suelen ser muy bajos, algo así como un euro por porción, pero para aquellos que prefieren centrarse en platos más refinados, se pueden añadir ingredientes particularmente intrigantes, como el tarako, una especie de caviar barato. Es por eso que los fideos son tan populares, combinando el sabor y la conveniencia a la perfección.